Fecha de Publicación: 23/04/2016 - Nombre de tema: NOTICIAS CIENTIFICAS.

Entrevista a Julio Taborra:
Kinesiología, Discapacidad y Deportes.
“Mi interés como kinesiólogo está más orientado a la prevención que a la rehabilitación”.
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En una entrevista exclusiva con nuestro Colegio, Julio Taborra, kinesiólogo de la selección argentina de Rugby Sordos y creador y presidente de la Asociación Civil “Los Pececitos”, nos cuenta su experiencia personal y profesional en relación al trabajo de un kinesiólogo en el área de discapacidad y deportes.

¿Cómo desarrollas tu trabajo como kinesiólogo dentro de la Selección?

Mi trabajo dentro de la Selección es principalmente la prevención. Si bien como kinesiólogo también intervengo cuando aparece una lesión, mi trabajo principal es armar una rutina preventiva, ejercicios de prevención, que generalmente se los doy en video o Power Point.

El equipo también cuenta con un preparador físico y los chicos tienen una rutina general en el gimnasio, pero yo hago más foco en las necesidades individuales de cada uno y en base a lo que observo, les recomiendo, por ejemplo, que fortalezcan más determinada zona. De igual forma, en los partidos también observo como juegan, como se desenvuelven en la cancha, y si, por ejemplo, veo que algún jugador entra en una mala postura, lo aparto y le explico cómo debe cuidar la postura. Es decir, los vas previniendo antes de que empiecen los dolores, porque una vez que se lesionan pierden, como mínimo, tres semanas de juego.

¿Cómo nace la revista “Hacia las alturas” de la Selección?



La revista nace con el fin de hacer público el recorrido y esfuerzo de nuestra selección, en esta última edición se cuenta sobre la primera Gira Internacional, que se hizo en Chile en el mes de Marzo. Para eso los chicos se preparan haciendo concentraciones en las distintas ciudades de los integrantes del equipo, en Febrero, por ejemplo, se concentró en Cañada de Gomez. Consiste en varios días de entrenamiento y luego se finaliza con un partido contra “oyentes”. (A nivel mundial, sólo existen diez selecciones de Rugby Sordos).

El objetivo de la publicación también es reunir fondos. Si bien son Selección, la UAR (Unión Argentina de Rugby) aún no los reconoce como tal, por lo que tienen que pagarse todo. Hace poco estuvimos hablando con la Secretaría de Deportes de la provincia para que los tres chicos de Santa Fe puedan tener al menos una beca por pertenecer a la Selección. Pero todo este tipo de cosas lleva tiempo.

¿Qué deben hacer como Selección para ser reconocidos por la UAR?



Actualmente se está trabajando en ese tema y la UAR ya los reconoce, en la gira de Chile usaron por primera vez la camiseta con los colores de Argentina. Pero son varios los requisitos que se les exigen, por ejemplo, los chicos cuentan con un técnico, un manager, un preparador físico, y ahora en febrero incorporaron a un intérprete y a mí como kinesiólogo. También tienen que cumplir con determinado número de concentraciones, entrenamientos, etc.

¿Por qué te convocaron a vos para formar parte del equipo de trabajo de la Selección?

A mí me convocan porque yo ya había trabajado en un equipo de Rugby que tenía un sordo, particularmente también jugué muchos años al Rugby y además, desde el 2012 llevó adelante la Asociación Civil “Los Pececitos”. Esta Asociación tiene la idea de integrar toda la parte de deportes y discapacidad: tenemos ciclismo, natación y running. El área más fuerte es la natación, hace poco realizamos un torneo interprovincial en Cañada de Gómez y asistieron 100 chicos de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe.

¿Cómo surge “Los Pececitos”?



Yo trabajo en la parte de hidroterapia y “Los Pececitos” surge con el fin de “sacar los chicos de su casa”, es decir, sacarlos de la rutina “casa, terapia, casa” y en el deporte encontramos un medio ideal para lograrlo. El deporte trae un montón de beneficios paralelos, no sólo es competir, se trata de una actividad saludable, de disciplina, de superación personal, de conocer gente, hacer amigos, viajar. Y eso a lo mejor el deportista convencional lo sabe, pero el que tiene discapacidad no.

Al principio era un solo paciente, así que yo agarraba el auto y viajábamos por todos lados. Actualmente contamos con 25 nadadores y algunos chicos más que integran la parte de ciclismo y de running.

Cuando empezó a crecer necesité otra persona y le propuse a mi pareja, Andrea, que tome la parte de Escuelita con los más chiquitos. Ella es maestra jardinera, guardavida e instructora de natación y ahora también está haciendo el profesorado de educación física.


¿Cómo lograron formarse como Asociación Civil?

En la medida en que fuimos creciendo, aumentaron las derivaciones, es decir, personas que ya estaban bastante rehabilitadas y que necesitaban esta parte más deportiva. Entonces empezamos a hacer un poco de ruido en el club (Nueva ERA Club) y logramos formar la Sub Comisión de Deportes Adaptados. A raíz de esto ya nos presentamos en la municipalidad y comenzamos a darle forma legal al proyecto, pero siempre como emprendimiento individual, no del club. Finalmente en febrero de este año logramos tener todo en regla y obtener la personalidad jurídica y deportiva. Con el apoyo de la municipalidad, conseguimos un subsidio de $50.000 anuales que utilizamos principalmente para transporte. Hasta ese momento, veníamos haciendo todo a pulmón.

¿De qué manera combinas la parte de rehabilitación y deportes?



Como kinesiólogo, cuando llega un paciente nuevo a la pileta lo primero que hago es toda la parte de hidroterapia y cuando veo que la persona ya está bien o que llegó a una meseta, la motivo a pasar a la faceta deportiva. Entonces esa persona está activa, le doy un mantenimiento por medio del deporte sin correr el riesgo de seguir con una terapia que la puede terminar saturando. Así es que en el ámbito del deporte uno continúa con la rehabilitación. Por ejemplo, hay personas que tienen problemas en la columna o escoliosis muy graves, entonces, si bien están entrenando para un deporte, hay días que les das toda una rutina de ejercicios correctivos, posturales, compensatorios, etc.

¿Es distinto el entrenamiento de una persona con discapacidad que el de una persona sin discapacidad?

No, en general no, de acuerdo a la patología se debe tener en cuenta ciertos detalles, pero después en el entrenamiento todos tienen una entrada en calor y ejercicios generales igual que un entrenamiento convencional. A un sordo, un ciego o un amputado se los entrena normalmente. En casos de personas con AME (Atrofia medular espinal), esclerosis múltiple o personas muy espásticas hay que tener un poco más de recaudos para que los ejercicios no sean contraproducentes.

¿Qué mensaje te gustaría dejarles a los kinesiólogos de acuerdo a tu experiencia?

Principalmente me gustaría decirles que existen otras posibilidades además del consultorio y que estaría bueno empezar a hacer más hincapié en la parte preventiva que en la parte de rehabilitación. O sea, no ser el kinesiólogo que está esperando que el deportista se lesione para rehabilitarlo, si no trabajar también en toda la parte de ejercicios preventivos. Dándole más importancia a la prevención van a ser menos los casos de lesiones y su consecuente rehabilitación.



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